Tuesday, July 3, 2018

“Mujer, Que Tú Si Sea Si y Tu No Sea No”

¿Porque es tan difícil para nosotras seamos transparentes en nuestro “si” y nuestros “no”?

Quizás sea porque simplemente tomamos decisiones apresuradas y no pensamos en que quizás el tomar dichas decisiones, podemos quedar mal y damos mal testimonio. 

O muchas veces, actuamos así pues ya se nos ha hecho una mala costumbre. Y esto, si es un problema. Pues si decimos ser “Cristianos” lo más correcto es modelar al Señor y no ir por la vida haciendo lo contrario, pues Cristo no era así y no actuaba así. Muchos dirán “pero yo no soy Cristo y eso tienes razón, pero su Palabra nos pide que seamos imitadores de Él. 

Pregunta: ¿Él actuaba así? La respuesta es no.  Por lo que si décimo somos “Cristianos” entonces actuemos como tal y representemos al Reino y Su Hijo de la mejor manera posible. 

No demos cabida a decir una cosa, y hacer otra. Esto es igual que mentir, o manipular. Estos actos no son obras del Espíritu de Dios sino del reino de las tinieblas. 

¡Actuemos como nuestro Rey e imitémosle en todo! 

“Eres Princesa de Dios y Naciste Para Reinar”
  • Dra. Sarah Barek 



Friday, June 29, 2018


“La Cuádruple Belleza de Una Mujer de Dios”

Una mujer Cristiana tiene la oportunidad de ser una de las influencias más grandes en la tierra. La belleza llamativa de su espíritu puede ganar el alma de su esposo incrédulo. Su adherencia al diseño de Dios en el matrimonio puede proclamar la Gloria del Evangelio. Su fe y conocimiento de la Palabra de Dios puede extenderse a sus esferas de ministerio.

Sin embargo, si una mujer no conoce a su Dios y Su Palabra, y si ella no se aferra a sus promesas, ella empieza a semejarse a Eva, la madre de su carne. Su corazón puede fácilmente ser engañado por la sutileza del enemigo y sus afectos pueden desviarse. Nosotros que hemos confiado en Cristo somos no solamente descendientes, pero ahora sino descendientes de Sarah, la mujer libre (Gálata 4:31). Somos hijas de la promesa y ya no estamos atadas a la esclavitud de la naturaleza de Sarah. 1 Pedro y Hebreos 11:11-12, hemos recibido el elogio de la Fe de Sarah y usamos su vida como ejemplo.

Mientras imitamos la Fe de Sarah, nosotras podemos aprovechar nuestro género dado por Dios y los dones únicos para glorificar a nuestro Señor y avanzar en Su Reino.

- La mujer de Dios - Ella espera en Su Padre

Pues esa así que las Mujeres que esperaban en Dios se adornaban. (1 Pedro 3:5) Valioso a la vista del Señor es el corazón de una mujer llena de una esperanza profunda y duradera en su Dios.

Esto es el fundamento de todo lo que Dios la ha llamado a ser. Sarah espero en Dios y ella "lo consideró fiel a lo Él le había prometido" Hebreos 11:11

La mujer nunca debe de darse por vencida en la búsqueda de Dios por medio de Su Palabra, pues en ella puedes encontrar paz, amor, perdón, sabiduría y tantas otras virtudes que te hacen realmente madura, feliz y te llena de una manera poderosa y eficaz. La mujer que espera en Dios y le cree, está muy familiarizada con el que promete y con los detalles de sus promesas.

A medida que damos a luz a las familias y nos encaminamos en los ámbitos del ministerio, muchas de nosotras deseamos atender diligentemente a quienes están a nuestro cuidado. Sin embargo, esto puede hacer que muchas nos sintamos vacías pues nuestra espiritualidad se seca. Es más, muchas veces sientes que no puedes dar, porque no tienes de donde extraer algo digno de compartir porque tú no tienes las fuerzas. Pero ese es el problema, no es en tus fuerzas, si no en la de Él. Una mujer que espera en Dios, sabe y conoce las Promesas de su Padre por lo cual, ella permanece en constante oración y escrudiñando Su Palabra. Ella encuentra paz, fuerzas, cree en Su evangelio y encuentra refugio en Su nombre.

- La mujer de Dios espera en Él

Que la belleza de ustedes no sea la externa, que consiste en adornos tales como peinados ostentosos, joyas de oro y vestidos lujosos. Que su belleza sea más bien la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu suave y apacible. Esta sí que tiene mucho valor delante de Dios.” 1 Pedro 3:4

En lugar de preocuparse, una mujer mansa y tranquila confía en el Señor. Se regocija en el Señor, se compromete con Él y confía en Él. Se regocija en una paz sobre abundante.

Ella confía en que Dios es quien dice que es, y estando delante de Él y lo espera pacientemente. La mujer que espera en Dios no se justifica o toma en sus manos la justicia de todo el daño que ella haya podido pasar o sufrir, pues su torre fuerte y refugio está en el nombre de su Señor, en quien ella confía completamente. Ella espera en el Señor (Salmo 37:7, 9, 34).

- La mujer de Dios se somete a su Esposo

Un desbordamiento de la esperanza y el descanso de la esposa en Dios es sumisión a su esposo. Sarah se sometía a Abraham porque ella confiaba y obedecía a Dios. El sometimiento hacia su esposo no era porque ella confiaba en Abraham, sino más bien, sus ojos estaban fijos en un Dios confiable que era digno de sumisión. Cuando una mujer rechaza el someterse a su esposo como Dios le ordena, entonces ella está siguiendo los pasos de Eva, la madre de su carne. Esto enturbia el evangelio que Dios diseñó para ser exhibido a través de su matrimonio.

"Una mujer de Dios es aquella que las cosas de este mundo no le interesan y esto  incluye amistades no son dignas. Es una mujer y no se avergüenza de ser llamada cristiana y dice que el Señor es su Dios.

Una mujer que descansa en el Señor y se somete a la autoridad del Señor Jesús, modelará el ejemplo de Sarah que le llamaba a su esposo “señor” (un reconocimiento de autoridad y no de adoración). Mientras que existen explicaciones bíblicas importantes sobre la “sumisión” y como una esposa debe respetar o someterse a su esposo, ella se somete porque entiende la autoridad de Cristo y como hija de Sarah entiende claramente el secreto del sometimiento ante su esposo: Su confianza está en Dios.

- Una Mujer de Dios e Valiente

“Tal es el caso de Sara, que obedecía a Abraham y lo llamaba su señor. Ustedes son hijas de ella si hacen el bien y viven sin ningún temor.” 1 Pedro 3:6

Una mujer que confía en Dios no tiene miedo, porque sabe muy bien quien es en Dios. No le tiene miedo al camino que Dios le ha llamado a caminar. No le teme a la enfermedad, no le eme al futuro, no le teme a la muerte o a valles obscuros. Ella le confía a Dios sus hijos, su matrimonio y su ministerio. Ella avanza en el reino a través de la intrépida sumisión al diseño de Dios como mujer, el matrimonio, la maternidad y el ministerio, porque espera en Dios.

Aunque tropiece como Sarah y se reía en incredulidad a todas las promesas de su Dios, Él tornara su risa en confianza y la alegre esperanza de Su Palabra.

Por fe, ella ríe, porque mira hacia esa ciudad bella, la ciudad eterna. Por su fe, ella se une a miles de mujeres a través de la Biblia que consideraron a Dios fiel y a todo lo que Él les había prometido.

Ella es una mujer y no se avergüenza de ser llamada cristiana y dice que el Señor es su Dios. Pregunta: ¿Qué clase de mujer eres tú?

“Eres Princesa de Dios y Naciste Para Reinar”
-Dra. Sarah Barek

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¡Amate Como Él Te Ama!
 
Párate delante del espejo y di las siguientes palabras, personalizando el amor de Dios en ti por medio de Jesús.
“Dios me ama. Él siempre me ha amado. Aún antes de Él darme aliento, me amo. Dios me ama con un amor genuino que no tiene fin. No importa lo que haya pasado, lo que pase o lo que pasará. Nada absolutamente nada que pase me podrá robar o parar el inmenso amor que Dios tiene por mí.”
¿Lo crees, o no? Pues es verdad. Él te ama. ¿Cómo puedes dudarlo?
Te pregunto, ¿Acaso Él no permitió que Su único Hijo muriera para darte a ti la oportunidad de vivir? Cuando tú te continuas culpando por situaciones vividas, por fracasos, por cosas que ya no tienen solución y que de una manera u otra ya se han resuelto y el tiempo ya ha pasado y todo ha quedado atrás, tú sigues torturándote. Eres tú la única que se auto acusa. Pues es precisamente ahí, que yo te digo que tú no crees en ese amor perfecto, que ya lo dio todo por el todo para que tu fueras salva, para que tu fueras libre, para que tu fueras perdonada y para que nada o nadie te acuse. Pues Él no lo hace.
Entonces, si ya Él cumplió su parte de la promesa, ¿qué esperas tú? Mujer, ya deja de buscar excusas, y de culpar a otras personas por cosas que tú, si tú tambien tuviste culpa por decisiones mal tomadas. Todos en un momento dado hemos tomado decisiones erróneas que después nos causan un proceso de amargura y desequilibro mental y emocional. No siempre es toda la culpa de la otra persona, sino nuestra. Estos procesos nos ayudan a madurar, nos ayudan a buscar más de Dios, a moldear un mejor carácter. Un carácter digno de lo que decimos que somos “Cristianas”.
Muchas veces decimos que somos “Cristianas” pero nuestras conductas, nuestra manera de hablar, de vestir y de manejar situaciones, dicen todo lo contrario. Entonces, ya no culpemos a otras personas. Tomemos nuestra responsabilidad, aprendamos de ella, pongamos nuestros ojos en el Consumador de Nuestra Fe, a Cristo. Aceptemos nuestros procesos, aprendamos y maduremos de ellos, agradeciéndole a Él por nunca habernos dejado; por obscuro que se haya visto todo y olvida de una vez tu pasado. Vive tu presente hoy. Vívelo lleno de felicidad, amor, oportunidades nuevas, sin temor.
Tú no eres un error, nunca lo has sido. Esas mentiras no vienen de nuestro Padre celestial, sino del acusador. ¿Hasta cuándo le dejaras a ese personaje el manipular tu mente, tu vida y tus emociones?
Es mucho más liberador el dejar que Dios te guie, pues ya todo lo demás lo hizo. Te salvo, te libero, te perdono, te libero y ahora espera que tu vivas tu propósito. Él te hizo espectacularmente perfecta y lista para Su obra. Tú eres una piedra preciosa para Él.
Vamos toma valor y comienza a vivir tú bello y nuevo futuro. Nadie más lo hará por ti. Él está esperando que tomes lo que ha por herencia Él te dio. ¡Amate como Él te ama!
“Eres Princesa de Dios y Naciste Para Reinar”
- Dra. Sarah Barek
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Wednesday, June 13, 2018

¿ANDAS CON BUENAS O MALAS AMISTADES?

El que tú decidas perdonar a una persona, no quiere decir que debas seguir con la amistad.

Cuando una persona da su amistad sincera y la otra te da su amistad esperando algo a cambio, o más bien, te hace creer que es tu amiga y te usa para escalar en el ministerio, por tus contactos y tus enlaces ministeriales, se le aplica lo que la Biblia nos enseña: perdónalos, pero eso no implica que uno deba de seguir con esa amistad tóxica. Pues eso es lo que son esas personas: Tóxicas.

Muchas veces eso me a pasado a mi en lo personal. Han venido a mi esas que dicen ser mis “amigas” que dicen quererme, pero más bien llegan a mi y me drenan de mis energías, abusan de mi bondad, me usan para llegar a mis contactos y me utilizan para su beneficio; y lo más triste, es que hablan mal de una y aún más triste todavía, que otras amigas que tenemos en común, le creen a ellas todas sus historias llenas de mentiras y se alejan. Pues saben que? ¡Esas nunca fueron verdaderas amigas! Por ende, ambas “amigas” no son personas ni transparentes, ni sinceras y la Palabra es claro en esto y está nunca se equivoca. “Por sus frutos los conoceréis.” Mateo 7:16.

No obstante ha esto, cuando estas “amigas” son expuestas por su falta de honestidad y se les confrontan, se hacen las víctimas, mienten y patalean como gatos y hasta lloran diciendo !que la “mala” amiga eres tú! ¿Puedes creerlo? Pues yo si. El mundo está lleno de personas deshonestas y pasan por tu vida viendo como te pueden usar. Lo que esas personas no saben, es que tarde o temprano, el jueguito se les acaba, y se quedarán sola.

Por eso es que yo siempre les digo a mis mujeres en la iglesia, que aprendan a escoger a sus amistades y oren cuando alguien quiere acercarse a ellas, pues no todas las personas que dicen quererte son sinceras y te arrastran emocionalmente. Más claro lo dijo nuestro Señor cuando Él, siendo el Hijo de Dios dijo: “No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos.” -Mateo 7:21 Él si sabía muy bien quién era quien.

Escuché a un Pastor decir “no hay nada más peligroso que una persona carnal con conocimiento bíblico.” Y wow que verdad más profunda. Pues básicamente tienen un espíritu Jezabelico y usan sus características bíblicas y manipuladoras para mentir, tramar, y usar a las personas. Hasta usan la Biblia para tapar su falta de honradez, son muy espirituales y convincentes. Pregunta, ¿eso no es lo que hace Satánas diariamente? ¿No fue eso lo que este sujeto hizo en el cielo y causó su echada del cielo? Tarde o temprano estas personas cavan sus propias tumbas.

Mi esposo siempre usa esta frase: “Cuando te hablen mal me mi, pregúntale cuantas veces lo ayudé.” Y esto también es muy certero. Así que, te exhortó a que siempre escuches las dos partes y no des por sentado cosas que no te consten. Y aléjate de personas que instigan y causan cizaña. Y si dicen ser tus “amigas” dale tiempo al tiempo, que ese, nunca se equivoca.

El Señor espera que seamos transparentes, honestos y le imitemos en todo. Da tu corazón sinceramente como Él lo hizo, sin esperar nada en cambio, pero eso sí mujer, se inteligente en escoger tus “amistades.” La Palabra exhorta a que seamos “astuto como serpiente y manso como paloma.” Mateo 10:16

Así que recuerda, que las buenas amistades dan sin esperar a recibir nada a cambio. Las buenas amistades imitan a nuestro Padre en todo aspecto de su diario vivir. Imítale tú también a Él y aléjate de las “malas” amistades!

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Wednesday, June 6, 2018


¡Amate Como Él Te Ama!

Párate delante del espejo y di las siguientes palabras, personalizando el amor de Dios en ti por medio de Jesús.

“Dios me ama. Él siempre me ha amado. Aún antes de Él darme aliento, me amo.   Dios me ama con un amor genuino que no tiene fin. No importa lo que haya pasado, lo que pase o lo que pasará. Nada absolutamente nada que pase me podrá robar o parar el inmenso amor que Dios tiene por mí.”

¿Lo crees, o no? Pues es verdad. Él te ama. ¿Cómo puedes dudarlo?

Te pregunto, ¿Acaso Él no permitió que Su único Hijo muriera para darte a ti la oportunidad de vivir? Cuando tú te continuas culpando por situaciones vividas, por fracasos, por cosas que ya no tienen solución y que de una manera u otra ya se han resuelto y el tiempo ya ha pasado y todo ha quedado atrás, tú sigues torturándote. Eres tú la única que se auto acusa. Pues es precisamente ahí, que yo te digo que tú no crees en ese amor perfecto, que ya lo dio todo por el todo para que tu fueras salva, para que tu fueras libre, para que tu fueras perdonada y para que nada o nadie te acuse. Pues Él no lo hace.

Entonces, si ya Él cumplió su parte de la promesa, ¿qué esperas tú? Mujer, ya deja de buscar excusas, y de culpar a otras personas por cosas que tú, si tú tambien tuviste culpa por decisiones mal tomadas. Todos en un momento dado hemos tomado decisiones erróneas que después nos causan un proceso de amargura y desequilibro mental y emocional. No siempre es toda la culpa de la otra persona, sino nuestra. Estos procesos nos ayudan a madurar, nos ayudan a buscar más de Dios, a moldear un mejor carácter.  Un carácter digno de lo que decimos que somos “Cristianas”.

Muchas veces decimos que somos “Cristianas” pero nuestras conductas, nuestra manera de hablar, de vestir y de manejar situaciones, dicen todo lo contrario. Entonces, ya no culpemos a otras personas. Tomemos nuestra responsabilidad, aprendamos de ella, pongamos nuestros ojos en el Consumador de Nuestra Fe, a Cristo. Aceptemos nuestros procesos, aprendamos y maduremos de ellos, agradeciéndole a Él por nunca habernos dejado; por obscuro que se haya visto todo y olvida de una vez tu pasado. Vive tu presente hoy. Vívelo lleno de felicidad, amor, oportunidades nuevas, sin temor.

Tú no eres un error, nunca lo has sido. Esas mentiras no vienen de nuestro Padre celestial, sino del acusador. ¿Hasta cuándo le dejaras a ese personaje el manipular tu mente, tu vida y tus emociones?  

Es mucho más liberador el dejar que Dios te guie, pues ya todo lo demás lo hizo. Te salvo, te libero, te perdono, te libero y ahora espera que tu vivas tu propósito. Él te hizo espectacularmente perfecta y lista para Su obra. Tú eres una piedra preciosa para Él.

Vamos toma valor y comienza a vivir tú bello y nuevo futuro. Nadie más lo hará por ti. Él está esperando que tomes lo que ha por herencia Él te dio. ¡Amate como Él te ama!

“Eres Princesa de Dios y Naciste Para Reinar”
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Thursday, April 19, 2018


Como Ser Una Esposa Según La Biblia - Nuestro Rol

A diferencia de lo que muchos piensan la prioridad de la mujer casada después del Señor es su marido, y no sus hijos. Dios ha hecho del matrimonio como la relación que más une: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”, Génesis 2:24. Dios hizo a la mujer con el propósito de ser “ayuda idónea para él” Génesis 2:18.

La Biblia deja claro que este propósito divino en la creación de la mujer en ninguna manera la hace a ella un ser inferior. La mujer cristiana debe ser una ayuda a su marido físicamente, emocionalmente, mentalmente y espiritualmente. Ella es el complemento del hombre. Ella debe ser su ánimo y aquella que le conforta.

Necesitamos tener en cuenta que en nuestro rol como esposas tenemos el potencial de hacer o deshacer a nuestros esposos: “La mujer virtuosa es corona de su marido, pero la que lo avergüenza es como podredumbre en sus huesos”, Proverbios 12:4.

Según el pasaje de la mujer virtuosa de Proverbios 31 “En ella confía el corazón de su marido” (v.11), “Ella le trae bien y no mal todos los días de su vida” (v.12), “su marido también la alaba” (v.28).

En este pasaje de Proverbios 31 podemos encontrar una mujer que ama a su marido, que le es fiel, que busca su bien y lo hace sentir importante. Ahora bien, ¿cómo se pone todo esto en práctica?:

1) Respétalo. “En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su mujer como a sí
    mismo, y que la mujer respete a su marido”, Efesios 5:33
2) No le critiques ni le ridiculices.
3) Sé agradecida y expresa esa gratitud de diferentes maneras.
4) Dile lo que admiras de él y dile que lo amas. Estamos muy equivocadas cuando
    pensamos que los hombres no necesitan oír que les amamos.
5) Pon atención a los pequeños detalles, algún regalo inesperado, alguna cena
    sorpresa, etc.
6) Arréglate para él, no descuides tu aspecto físico.
7) Busca tiempo para estar a solas con él

Si tienen hijos, intenta pasar tiempo con él en intimidad. Hemos de invertir tiempo en nuestra pareja a lo largo de la vida, en todas las etapas del matrimonio, desde el principio. Si nos volcamos en nuestros hijos como lo más importante de nuestra casa, la pasaremos mal cuando llegue el tiempo del nido vacío, por eso debemos lograr una unidad y acoplamiento para poder disfrutar de la convivencia en la madurez. Tenemos toda una vida para trabajar la relación, para disfrutar de nuestra pareja a lo largo del matrimonio hasta que los dos seamos viejos. Una de las imágenes más hermosas para mí es ver a una pareja de ancianos paseando tomados de la mano.

8) Ora por él y con él.  
Sé que es difícil empezar si no tienes esa costumbre, pero sería bueno que lo hablaras con tu pareja y buscaran un tiempo de leer la Biblia y orar juntos cada día. Mi esposo y yo antes de casarnos, cuando ya estábamos comprometidos y en el colegio bíblico, decidimos empezar a orar juntos y comenzar cada día poniendo al Señor primero y encomendando nuestras vidas en manos de Dios. ¡Esto no tiene precio! Descubrimos la Palabra de Dios juntos, comentamos las obras de Dios y oramos a Dios por los asuntos o problemas familiares o de iglesia. Debemos buscar construir nuestro hogar sobre la Roca, que es Cristo y su Palabra.

9) Sé una mujer sumisa, sin controlar o manipular. Esto tambien es para la mujer que es o se llama “Pastora”. En el mensaje del Evangelio se comparte la visión de la “Gran Comisión”, pero el esposo aun en la iglesia, sigue siendo el sacerdote del hogar al igual que el sacerdote tuyo mujer. No confundas tu rol con la “autoridad de la predicación”, pues son dos cosas completamente diferentes.

“Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor”, Efesios 5:22.
Mujeres, estén sujetas a sus maridos, como conviene en el Señor”, Colosenses 3:18

 Asimismo ustedes, mujeres a, estén sujetas a sus maridos b, de modo que si algunos de ellos son desobedientes a la palabra, puedan ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres”, 1 Pedro 3:1.

Como mujeres cristianas, este es el mandato del Señor. Reconozco que es un tema complicado, pero hay que ponerlo en práctica. Creo que muchas veces se ha malinterpretado, y muchos hombres han sido machistas o déspotas con sus mujeres usando este principio como excusa.

Quiero dejar claro que sumisión no es subyugación. Es un asunto que tiene que ver con los diferentes roles dados por Dios al hombre y a la mujer. El hombre es nuestra cabeza como Cristo es la cabeza de la iglesia.      

10) No descuides las relaciones sexuales.

Que el marido cumpla su deber para con su mujer, e igualmente la mujer lo cumpla con el marido. La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el marido. Y asimismo el marido no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No se priven el uno del otro, excepto de común acuerdo y por cierto  tiempo, para dedicarse a la oración. Vuelvan después a juntarse, a fin de que Satanás no los tiente por causa de falta de dominio propio”, 1 Corintios 7:3-5.

Muchas mujeres, con el paso de los años piensan que esta área no es tan importante, y es verdad, no lo es: ¡es crucial! No solo eres la ayuda idónea para tu esposo, su compañera, su mejor amiga, sino que debes ser su amante.

Tu cuerpo no te pertenece, le pertenece a él.

Muchos matrimonios se han roto por no cuidar la relación sexual. Por lo tanto cuida y disfruta de la relación sexual. Es una bendición cuando sentimos que después de años de matrimonio los dos nos seguimos deseando, ¡a pesar de nuestros kilos de más y de nuestras arrugas!

Procura ser intencional en que tu matrimonio refleje la unión de Cristo y su iglesia
Efesios 5:21-33 y en cumplir el rol de esposa que Dios te ha dado.

 
“Eres princesa de Dios y Naciste Para Reinar”
- Dra. Sarah Barek

 

Wednesday, March 21, 2018


Amada Incondicionalmente

El Amor de Dios y Su paz siempre están con nosotras.
2 Corintios 13.11

Fue un diseño simple. Cinco hilos de estambre se unen para tejer una colcha suave. Recuerdo que de pequeña mi madre tejía cada pedacito entre sus dados y que dichos pedacitos tejidos majestuosamente cabían entre sus manos. Continuaba tejiendo y uniendo los pedazos hasta que hubiese finalizado la colchita para mí.

Recuerdo que esta era mi colchita favorita, tejida con mis colores pasteles favoritos: lilac, amarillo, blanco, verde y rosa. Aparte de dormir con ella, me acostaba a mirar la TV y cuando me enfermaba, mi madre me arropaba en mi colchita. Me sentía amada y segura arropada en ella, pues mi madre me la había hecho especialmente para mí.

Hoy, todavía la tengo, aunque ya viejita pero todavía duradera. De vez en cuando, arropo a mis nietecitas al momento de sus siestas. Cuando la veo, recuerdo el amor incondicional con la cual mi madre paso horas tejiéndomela hasta entregármela ya terminada. Las largas horas que le dedicó para terminármela.

Hoy es uno de esos días que cuando leí este versículo 2 Corintios 13:11, recordé con el amor y la entrega que mi madre invirtió para hacerme mi colchita y esta

me sirvió de recordatorio del inmenso amor y dedicación de Dios para mí. De Su paz, pues cuando la abrazo siento el amor y la paz de mi madre. Así sentí el amor y la paz de Dios.

No importa lo que yo haya hecho, lo que haya sucedido, Dios me ama incondicionalmente con un amor sincero, entregado, dedicado, el cual nos da paz.

El amor de Dios, como el de mi madre, es incondicional.

El amor incondicional y desinteresado, dirigió a Jesús a la cruz. Su amor nos sana, nos acaricia, y nos da paz. Su amor por nosotras es precioso e indefectible. Es consistente, seguro, constante, y todo porque Él nos ama. Su amor nunca nos deja o nos desampara.

Él continuamente nos ama y por medio de Jesús Su Hijo, nos extiende Su gracia y perdón sin importarle la circunstancia de lo fue y es tu vida. Él solo espera que tú le des la oportunidad de, perdonarte, restaurarte, amarte, levantarte como lo que eres: Su Hija.

Recuerda que tú no eres perfecta y nunca lo serás y Él aun sabiéndolo te espera con manos estrechadas para darte la bienvenida. Eres Linaje Escogido, Royal Sacerdocio y Su Princesa.

“Eres Princesa de Dios y Naciste Para Reinar”
Dra. Sarah Barek

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